Hay gente que pasa por los equipos.
Y luego hay gente que es el equipo.
En el Boscos eso no se explica. Se nota. Se respeta. Y cuando haces memoria —de la de verdad, la que no sale en las clasificaciones— siempre aparecen los mismos nombres. Óscar y Urru. O como los bautizó Alkate (colaborador de la foto principal), con esa mezcla suya de cachondeo y verdad absoluta: los Barbour.
No por el abrigo.
Por lo que abrigan.
Óscar, la vaca sagrada (de las de verdad)
Cuando yo llegué al Boscos Pista, Óscar ya estaba, existían las «mariconadas».
Cuando otros han ido entrando y saliendo invitándoles a salir, Óscar seguía.
Cuando parecía que ya estaba todo contado, Óscar volvió a estar.
Lesiones, años, golpes, tirones, achaques… da igual.
Óscar siempre está. Bueno, si lo ves un día normal, en la San Silvestre, que han sido tantas, ya puedes esperar…

Es una vaca sagrada, de las buenas. De las que nadie rechista no por miedo, sino por respeto. El que nunca falla… bueno… entre comillas, ¿eh, Cardeñosa? Porque aquí nadie se salva del cachondeo.
Hoy me decía:
—“Eso de Cardeñosa ya no se acuerda nadie…”
Bueno… basta con que se acuerde él mismo.
Como aquel penalti.
Como el mío en aquella final de Copa del Boscos.
No se puede comparar, claro… jeje.
Cardeñosa fue aquel jugador de la selección que falló uno que era empujarla. Óscar tuvo una parecida en el Boscos y ya estaba hecho el mote. Esto es Boscos: memoria larga y cariño corto.
Pero lo de Óscar va más allá del mote. Óscar es de los que sostienen. De los que, cuando hay lío, aparecen. Cuando hay silencio, también. Cuando toca ser “vaca”, lo es sin pedir aplauso.
Y esta foto lo explica sola.

Ahí está Óscar con Joaquín, nuestro querido delegado-entrenador. Joaquín ya no está físicamente entre nosotros , siempre en nuestro recuerdo, pero en esa imagen está todo: Óscar haciendo de vaca, de capitán, de responsabilidad, de Barbour… pacificando, calmando en situaciones límite, «que la chistorra no era de casa», llevando el peso sin dramatizar. Joaquín al lado, como siempre: observando, dejando hacer, sabiendo perfectamente quién llevaba dentro el Boscos. Estoy seguro de que si pudiera hablar desde esa misma foto, le diría lo único que hacía falta: “Sigue así, Óscar, cuídame a estos cabrones. No cambies.” (con cariño Jokin, donde estés con Agus).
Porque Óscar es un referente.
Y si Óscar es un referente, que no se nos olvide la otra parte del equipo, la que no sale en las crónicas pero lo sostiene todo: Diana, su mujer. La de las de verdad. La que acompaña, la que aguanta, la que entiende lo que es tener un Óscar en casa… y lo que significa Boscos en esa casa.
Y luego está lo importante, lo que también es Boscos: la familia.
Y ya entre Campari y risas han salido las promesas:
—“Habrá que ir a EE. UU. a verle jugar, ¿no?”
Estas promesas de sobremesa que igual no se cumplen… o igual sí.
Porque en el Boscos, cuando algo se dice muchas veces, acaba pasando.
Y es que parte de todo esto también es David, corredor (de los de verdad, de los que cuando tú llegas él ya se ha cambiado y lleva no sé cuántos minutos esperando), y Thiago, futbolista, estudiante en Estados Unidos, viviendo lo que muchos soñamos.
Esto es historia. Esto es recuerdo.
Y esto es el espíritu Lacturale Boscos.

Urru. Urru-urru. Vamos, chicos.
Urru llegó después. Lo metió Óscar.
Y eso ya dice mucho de ambos.
Urru es Urru. No hay manual.
Se cae. Se vuelve a caer. Se vuelve a levantar y pide el cambio.
Nunca un mal gesto. Nunca una mala palabra (esto es hoy, pero bueno, como cualquier domingo).

Siempre la misma frase:
—“Vamos, chicos.”
Y claro, se la devolvemos:
—Urru-Urru.
En el campo.
En los almuerzos.
En la vida.
Es abogado, como Óscar. Y tener dos abogados en el Boscos no es normal, mejor dicho, nolmal. Pero lo mejor es que no van de abogados. Van de personas. De las que escuchan, de las que pacifican, de las que están.
Su familia también forma parte del equipo. Isabel, siempre ahí, y Maite, su hija, que crece viendo lo que significa pertenecer a algo de verdad.
Y sí, hay anécdotas. Muchas.
La tarjeta amarilla más absurda jamás vista en San Jorge.
La famosa escena en la Txantrea apareciendo “haciendo sus …” detrás de la portería…
Y cómo no, Alkate grabando. Siempre cazador. A veces, cazado.
Ésta, es única, cada uno que se haga su película… (sigue siendo no nolmal).

El chat C.O. y cuando la vida aprieta
Hay una parte de esta historia que no se ve.
No sale en las fotos.
No se cuenta en los almuerzos.
En 2015 hubo una llamada:
—“Óscar, tenemos que tomar un café. Te tengo que contar algo.”
No hubo distancia.
No hubo excusas.
Hubo un:
—“Vamos a ello.”
Óscar tiró del hilo.
Y Urru acompañó. Como siempre.
Así nació el grupo C.O.
Y ahí pasó de todo. Conversaciones, reuniones, cafés, silencios, mensajes que no se pueden explicar. Momentos duros. De esos que te cambian la vida. De esos en los que descubres que esto no va de fútbol, ni de goles, ni de almuerzos.
Va de estar cuando lo fácil es desaparecer.
De ayudar desde el silencio.
Desde la discreción.
Desde la profesionalidad.
Y sé que no soy el único del equipo que puede decir esto.

Eso sí, cautos, hasta..
Hoy: partido ganado y almuerzo de los que importan
Hoy hemos ganado.
“Jornada redonda”, como ha dicho el míster.

Y luego, el otro partido: el almuerzo de Asier.
Panceta de la buena.
Butifarra.
Alitas de pollo.

Campari (o lo que demonios sea la nueva pócima de Asier).
Camareros de lujo.
El vaso de Ana cayendo, otro fin de semana más, lo que hay que hacer para salir en el post, ja ja.

Javi, el camarero que sustituye al de los Gigantes (tralalalá), ya firma autógrafos, cualquiera no sale en este blog😜 Y sí, hoy ha habido losco (Haritz, nos debe una).

Estar así es un lujo.
Pero no por la comida.
Por quién tienes alrededor. Eso sí, un recuerdo a Diana, pronto saldrás del hospital y vendrás, te echamos en falta, aunque Asier, vaya cocinero hemos descubierto. La Bodega, no deja de sorprender.
Epílogo Barbour
Urru, a estas horas igual ya estás en la cama o leyendo la Constitución desde casa. Esto de poner los partidos de Copa tan tarde no ayuda, te perdiste una buena en la bajera de Alkate, a pesar de aguantar a Txentxo.

Óscar, igual estás scouteando algo, a ver si cae algún fichaje inesperado. Nunca se sabe.

Dos abogados.
Dos Barbour.
O mejor dicho: dos grandes personas.
De las que ayudan sin hacer ruido.
De las que suman siempre.
De las que quieres cerca cuando todo va bien… y sobre todo cuando no.
Ni los mejores fichajes de la liga valen esto.
Grandes Barbour.
Mejores personas.
Gracias por estar.
Vamos, chicos.



