Agradecido a la vuelta que da muchas vidas

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Diego Maquirriain

Inspira, lidera y transforma con cada acción. 🚀 more

Siempre hemos oído eso de que la vida da muchas vueltas.

Pues hace unos días, una persona muy cercana, de esas que le dan vueltas a todo y de las que aprendo mucho, decidió darle la vuelta hasta a la frase.

«Agradecido a la vuelta que da muchas vidas».

¡Toma ya!

Al principio me hizo gracia. Pero después me quedé pensando. Y cuanto más vueltas le doy, más me gusta.

Ayer domingo estaba tumbado, mirando al cielo, cuando vi pasar un avión. Un cielo azul precioso, una estela blanca y un avión que seguía su camino.

Le hice una foto. No sé muy bien por qué.

Y ahora me pregunto cuántas personas viajarían ahí arriba. Adónde irían, de dónde vendrían, qué historias llevarían consigo.

Cada una con su vida. Cada una con sus propias vueltas.

Qué curioso que algo tan cotidiano pueda hacerte pensar tanto.

Este fin de semana también hemos celebrado Halloween y Todos los Santos.

El sábado vinieron once amigas de Maialen a casa para maquillarse y disfrazarse. ¡Once! Aquello parecía el camerino de una película de terror.

Y oye, qué gozada verlas disfrutar.

Ayer fue el día de recordar a quienes ya no están. Y hoy, 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, seguimos acordándonos de esas personas que dejaron su huella en nuestras vidas.

Además, la semana pasada conocimos la terrible noticia de un accidente ferroviario. Personas que salieron de casa con sus planes, sus preocupaciones y sus cosas de cada día, sin imaginar lo que iba a suceder.

Familias a las que la vida les dio una vuelta que nadie habría querido.

Después vienen las explicaciones, las discusiones y la búsqueda de responsabilidades. Y está bien que se sepa la verdad. Pero, por encima de todo, quedan las personas y sus historias.

Y vuelvo a aquella frase.

Qué vueltas da la vida. Y qué poco sabemos de la siguiente.

Nos pasamos el día haciendo planes, intentando tenerlo todo bajo control, preocupándonos por lo que vendrá.

Y luego resulta que la vida va por libre.

A veces nos sorprende para bien. Otras nos pone las cosas muy difíciles. Y algunas nos deja sin entender absolutamente nada.

No creo que haya que agradecerlo todo. Hay desgracias que no tienen ninguna explicación bonita, por mucho que intentemos encontrarla.

Pero sí creo que podemos aprender a mirar de otra manera lo que vamos viviendo.

Y aquí viene otra casualidad.

El viernes pasado, en un bar de Vitoria, vi un cartel luminoso que decía: «QUE NOS QUITEN LO BAILAO».

Me hizo gracia y le saqué una foto.

Ni se me pasó por la cabeza que unos días después acabaría escribiendo sobre él.

Pero ahora, juntando aquella conversación, el avión de ayer y todo lo vivido estos días, creo que las dos frases tienen mucho que ver.

Porque no sabemos cuántas vueltas nos quedan por dar.

Ni si la próxima será de las buenas o de las que nos ponen patas arriba.

Pero hay algo que nadie puede quitarnos: lo que ya hemos vivido, disfrutado, aprendido y compartido.

Y quizá de eso se trate.

De seguir dando vueltas, aunque no siempre sepamos hacia dónde vamos.

De no perder la curiosidad por lo que nos espera.

Y de procurar que, cuando llegue la última, podamos mirar atrás, sonreír y decir:

¡QUE NOS QUITEN LO BAILAO!

Sobre el autor

Diego Maquirriain

No soy gurú.
No vendo humo.
Solo pongo en palabras lo que vivo.

Si algo de esto te resuena, bienvenido.

Mi historia completa está arriba.

 

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