Diego Maquirriain

No soy más que una persona aprendiendo a vivir.
Y si algo de lo que cuento te sirve, bienvenido.

He vivido muchas cosas.
Profesionalmente, he hecho bastante: proyectos, equipos, decisiones complicadas, liderazgo, empresas y retos de esos que te quitan el sueño.
Y personalmente, como todos, he pasado por días arriba, días abajo, días que te recolocan y días que te ponen la vida delante sin pedir permiso.

Tengo experiencia, sí.
Pero experiencia tenemos todos.
La mía no me hace especial: me hace humano.


Entonces… ¿qué pinto aquí?

Muy sencillo: compartir.

Escribo porque creo que lo que vivimos está para ponerlo en palabras.
Porque lo que no se nombra se pierde.
Porque contar lo que me pasa —lo bueno, lo duro y lo que me remueve— me ordena por dentro.
Y porque, si a alguien le sirve para ver algo distinto, respirar hondo o colocar las cosas en su sitio… ya ha merecido la pena.

Aquí no hay teorías.
Ni frases de gurú.
Ni humo.

Aquí hay vida real.

Partidos del Boscos, cafés con amigos, conversaciones que te hacen parar, golpes que te cambian, aprendizajes que llegan sin avisar, momentos con mi familia, mi gente.
Aquí hay humor, verdad, dudas, alegrías y, sobre todo, mirada.
Porque si hay algo que me define es que observo. Siempre observo.


¿Por qué este blog?

Porque creo en el poder de compartir experiencias y aprendizajes.
Porque si hay algo que pueda ayudar a alguien, entonces este espacio ya habrá cumplido su propósito.
Aquí no se trata de vender nada.
Aquí se trata de aportar valor, inspirar y conectar.

Si algo he aprendido en todos estos años es que la diferencia entre la gente “top” y la gente “del montón” no es el talento, sino la actitud.
Y si algo puedo aportar a los demás es justamente eso:
herramientas, ideas y reflexiones que sirvan para tomar mejores decisiones, superar desafíos y, sobre todo, disfrutar más del camino.


Lo que quiero transmitir

Que la vida no es tan complicada si dejamos de complicarla.
Que somos frágiles y fuertes al mismo tiempo.
Que nadie tiene un manual.
Que todos hacemos lo que podemos.
Que compartir une.
Que la actitud sostiene más que cualquier título.
Y que ser normal —auténtico, sin adornos— es, en realidad, lo más extraordinario.

Quiero que este blog sea un sitio cercano, sincero, donde quien llegue sienta que está leyendo a alguien que podría ser su amigo, su vecino o alguien con quien se cruzó un día y le dejó algo.


Si has llegado hasta aquí…

Algo te ha resonado.
Y eso ya dice mucho.

Pasa.
Ponte cómodo.
Lo que vas a encontrar no es perfecto.

Es vida.


Y por si hace falta recordarlo…

💡 No esperes a estar listo para empezar. Empieza y estarás listo.
🔥 Hazlo con pasión, o no lo hagas.
💪 La única meta real no es ganar, es darlo todo hasta el final.