Faco: más goles que años

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Diego Maquirriain

Inspira, lidera y transforma con cada acción. 🚀 more

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Semana inspiradora, entre lo de Torrente y lo de María Jesús, que por ahí quedan si te apetece curiosear, y todo lo que ha ido pasando estos días… este era inevitable.

José Mari Urtasun.

Para todos nosotros, Faco.

Aunque este último año, por culpa de alguno con ganas de guerra, ha pasado a ser Oblongo. Y ya sabes cómo va esto… una broma se queda para siempre. Oblongo, hermano de Rígido y tío de Tablongo. Como un balón de rugby, dicen. Ensanchado. Cachondeo puro. Del nuestro.

En otros grupos, le llaman Mumi.

Y ahí empieza todo.

Faco empezó jugando en el Iruña, siendo muy joven, y con 18 años ya estaba en el Trofeo Boscos, en campo, en el Amigos de Aranzadi. Desde ahí empezó a hacer lo suyo: jugar, competir y, sobre todo, meter goles. Muchos. De esos que se quedan con el tiempo.

A los 28 dio el cambió de equipo, Boscos campo, donde coincidió con sus primos Kosko y Txarli y su hermano Javi, en aquellos años en los que los de la tienda de discos Liverpool llevaban el equipo. Aquello fue creciendo y con el cambio de siglo dio otro paso más.

Llegó al Boscos pista.

Salesianos. La Catedral. Joaquín y Agus, siempre en nuestro recuerdo.

Ahí es donde se ha escrito gran parte de la historia que hoy seguimos viviendo. Años y años, partidos, vestuarios, terceros tiempos… y él siempre ahí. Metiendo goles, tirando del equipo, siendo ese nueve que todos quieren tener cerca.

Luego llegó aquella final contra el Irrintzi. Todo el mundo se acuerda de mi penalti, y es nolmal, porque esas cosas se quedan. Pero hay algo que no se dice tanto: que si llegamos hasta los penaltis fue por él. Por su gol, por ese 1-0, por aguantar cuando quedaban cinco minutos y no era nada fácil. Y al final, si llega a entrar…

Y así durante años.

Hasta que el olfato empezó a fallar. Como nos pasa a todos. Y claro… de Faco a OL-FAKO. Porque aquí el cariño siempre viene con un poco de broma, y así se queda.

Pero Faco no ha sido solo goles.

También ha sido voz.

De las buenas.

De las de verdad.

De las que en San Fermín se arranca una jota con la jotera y se te ponen los pelos de punta en medio de una comida. De las que no necesitan escenario, ni micrófono, ni nada más que estar con los suyos. Auténtico. Como ha sido siempre.

Y en medio de toda esa historia… aparezco yo.

Año 2007, creo recordar.. Fiestas de Labiano. Menos cuarto, jaleo del bueno. Yo había dejado el Boscos campo, rotura del Aquiles, y aparecen Kosko y Txarli con la de siempre: “Maki, tienes que venir a jugar”. Yo que no, ellos que sí… y acabé yendo (hablaban de «mariconadas» y algo más).

Y cuando llego… ahí estaba Faco.

Y empiezas a unir piezas y todo encaja. Familia, equipo, vida. Sin darte cuenta ya estás dentro, y pasan los años sin que te des cuenta.

Y llega hoy.

60 años.

Una sorpresa preparada durante días, con ese grupo que se crea, un grupo con nombre propio, de esos que ya se quedan para siempre: Oblongo 60. 

Una semana de mensajes, fotos, bromas y ese punto nuestro que no se puede explicar si no lo has vivido.
De ahí ha salido media fiesta… y seguramente no será la última. AKT, Presidente!!.

Nos juntamos todos. La familia, los amigos, el Boscos. Hubo de todo: risas, recuerdos, anécdotas, detalles, ese punto de emoción que aparece cuando miras alrededor y te das cuenta de lo que hay.

Porque al final no va de los 60.

Va de todo lo que hay detrás.

De los años compartidos, de los momentos, de las personas que han estado siempre. De los que meten goles, de los que fallan, de los que tiran del carro cuando toca y de los que siguen estando cuando ya no hay olfato.

Y ahí está Faco.

Mumi para los suyos.
Oblongo para los nuestros.
Pero sobre todo, uno de los que siempre ha estado.

Y también está Miriam.

Siempre desde la sombra… pero siempre en todo.

La que ya organizó sus 50.


Y la que hoy, con 60, ha vuelto a hacerlo posible.

Su compañera de viaje.
De las de verdad.
De las que están detrás… y delante a la vez.

Y gracias a ella, hoy hemos podido celebrar algo más que un cumpleaños.

Y eso es lo que de verdad importa.

Hoy lo hemos celebrado como se merece.

Y dentro de unos años, cuando toque otra vez, estaremos igual. Un poco más mayores, seguramente, pero con las mismas ganas de juntarnos, de reírnos y de seguir escribiendo historias.

Porque al final, de eso va todo.

De estar.
De compartir.
De seguir.

Faco, felicidades, zorionak.

Y gracias por tantos años.

Sobre el autor

Diego Maquirriain

No soy gurú.
No vendo humo.
Solo pongo en palabras lo que vivo.

Si algo de esto te resuena, bienvenido.

Mi historia completa está arriba.

 

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