Semana intensa. De esas que pasan rápido y dejan más cosas dentro de las que uno esperaba.
Viajes, trabajo, kilómetros… y este fin de semana en Zaragoza, delante de mucha gente, compartiendo ideas, experiencias y energía. Un evento potente que siempre trae algo más que lo que se ve desde fuera: conversaciones.

El lunes además fue mi cumpleaños. Y ya sabes cómo es eso… mensajes, llamadas, gente que aparece después de tiempo y otras charlas que empiezan hablando de lo cotidiano y acaban tocando algo más profundo.
Entre todo ese ruido bonito, me quedo con una idea que apareció casi sin hacer ruido.
Hablábamos de esfuerzo, de retos, de salir delante de personas y darlo todo aunque no siempre salga perfecto. De creer más en el trabajo que en la suerte. De entender que cada habilidad se construye poco a poco, equivocándote, aprendiendo y atreviéndote.
Y en medio de una de esas conversaciones alguien soltó algo sencillo:
“Cada uno tiene su magia dentro.”
Y me hizo parar.
Porque es verdad.
Nadie nace sabiendo.
Nadie tiene todo claro desde el principio.
Lo único que cambia las cosas es la actitud con la que decides vivir.
La vida no va de evitar los golpes.
Va de aprender a levantarte.
Entre felicitaciones, risas y momentos compartidos entendí algo más: siempre aparece alguien que, sin saberlo, te recuerda algo que quizá necesitabas escuchar justo en ese momento.
Porque al final nadie decide dónde nace…
pero todos decidimos cómo queremos vivir.
Y sí, la vida es una montaña rusa. Subes, bajas, dudas… pero sigues.
Quizá por eso hoy me quedo con una palabra: magia.
No la que se ve desde fuera, sino la que aparece cuando alguien habla desde la verdad y te hace mirar distinto.
Que esta semana llegue con conversaciones que sumen, con gente que aporte calma… y con esa pequeña magia que aparece cuando menos la buscas.
Que el universo traiga cosas buenas.
Y que sepamos verlas.



