26 de abril de 2026
Hay fechas que no eliges recordar… pero vuelven.
El 25 de abril de 2001 nació algo.
Y lo curioso es que entonces no éramos del todo conscientes de lo que estábamos empezando.
No había focos.
No había ruido.
Había ilusión… y muchas horas.
Y, sobre todo, esa sensación de estar haciendo algo que tenía sentido.
Aquello empezó como empiezan muchas cosas buenas:
sin manual, sin certezas y con más dudas que respuestas.
Pero había algo dentro que empujaba.
Y cuando eso pasa… tiras.
Poco a poco fue creciendo.
Se fue ordenando.
Fue cogiendo forma.
Y sin darte cuenta, lo que era una idea empezó a tocar gente de verdad.
Chavales.
Familias.
Historias.
Pasaron los años.
Cada uno siguió su camino.
La vida fue cambiando.
Pero hay cosas que siguen ahí, aunque tú ya no estés en el día a día.
Y ayer volví.
Sin pensarlo demasiado.
Invitado a un palco.
A un sitio donde durante años pasé mucho más tiempo del que parece.
Y al entrar… pasa algo.
Caras conocidas.
Abrazos de los que no se fingen.
Gente que te mira como si no hubiera pasado el tiempo.
Y entonces alguien me señala una lona:
—“25 años”.
Y ahí… se te encoge algo.
Porque ya no estás viendo un partido.
Estás viendo todo lo que ha pasado en medio.
Levantas la cabeza… y lo ves.
El Sadar lleno.
Rojo.
Vivo.
Familias.
Chavales.
Gente joven que hoy siente el club como algo suyo.
Y lo entiendes.
Hace 25 años empezaban muchas historias.
Hoy están ahí.
En la grada.
En el ambiente.
En la forma de sentir el club.
Y te das cuenta de que aquello no iba solo de fútbol.
Iba de algo más.
De pertenecer.
De transmitir.
De dejar algo que siguiera cuando tú ya no estuvieras.
Y eso… está pasando.
Sin hacer ruido.
Como empezó.
Y hay momentos en los que no necesitas decir mucho más.
Porque con mirar… ya sabes.
Y te vas.
Sin darle demasiadas vueltas.
Pero con una sensación difícil de explicar.
La de haber estado ahí cuando todo empezaba.
Y la de ver que, a su manera… sigue.
Y eso… no pasa muchas veces.


