Que no se nos quiten las ganas

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Diego Maquirriain

Inspira, lidera y transforma con cada acción. 🚀 more

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Hay una frase que me ronda la Kabilza estos días: «Las cosas cambian cuando tú cambias». Y me pregunto cuántas veces esperamos que suceda algo diferente mientras nosotros seguimos haciendo exactamente lo mismo.
Queremos tener más tiempo para los amigos, pero nunca encontramos un hueco. Nos apetece probar cosas nuevas, pero nos puede la pereza. Tenemos un montón de planes pendientes y una habilidad extraordinaria para dejarlos para otro día. Y así, casi sin darnos cuenta, se nos acaba septiembre.
Hoy, jugando en el Boscos, he pensado que quizá deberíamos tomarnos algunas cosas con la pasión de nuestro míster, José Mari. Vive cada partido como si nos estuviéramos jugando la Champions. Tanto, que hoy ha terminado con dos amarillas y una roja. ¡Y tenía que ser un Zamora! Entre hermanos, sobrinos y demás familia, no hay manera de librarnos de ellos.
Aunque nuestro compañero y abogado Óscar asegura que aquello era tarjeta azul y que podía entrar otro entrenador. Menos mal que no hemos tenido que comprobarlo, porque los siguientes eran Alkate y Arko. Como les toque dirigir al equipo, no llegamos ni a la comida de comienzos de temporada, que por cierto, ya hay fecha.

Y luego está Mazinger, entre muchas cosas, campeón ajedrecista, que está a punto de convertirse en aitona y sigue poniéndose los guantes cada domingo. Hoy, convencido de que un balón se marchaba fuera, le ha hecho un pase de torero de los que merecen salir por la puerta grande. El balón, que no estaba por la labor, ha terminado dentro de la portería. ¡Olé! Todavía nos estamos descojonando. Eso sí, ante nuestro Yayo, nos quitamos la montera, mejor dicho, Txapela, porque hay que tener muchas ganas para seguir defendiendo la portería domingo tras domingo.

Y entre tarjetas, pases de capote y unas cuantas carcajadas, otra mañana para el recuerdo. Nos vamos haciendo mayores, algunos vamos cayendo hacia el lateral y yo ya estoy pensando en quitarle el puesto a Txontxi. Pero seguimos encontrando motivos para juntarnos, competir y disfrutar de unos Camparis en el tercer tiempo. Que el KKK7 no perdona, aunque alguno, entre excusas y balonmano, seguro que ayer llegó a casa a menos cuarto.

Y me encanta esa capacidad de seguir haciendo cosas aunque no siempre salgan como esperamos. Porque, si lo pensamos, ¿cuántas veces hemos dejado de intentar algo por miedo a equivocarnos, a hacer el ridículo o simplemente porque creemos que ya no tenemos edad? ¿O tirar un penalti en final siempre recordada, que no entró? (Ahora que los tire Iván).
No todo tiene que salir bien. Habrá días en los que nos llevemos una tarjeta roja, otros en los que el balón entre cuando estábamos convencidos de que se iba fuera y muchos en los que los planes no salgan como habíamos imaginado. Pero ¿desde cuándo necesitamos tener garantizado el resultado para disfrutar del camino?
Quizá ahí esté el cambio que tantas veces buscamos. No en empezar una vida completamente diferente, sino en recuperar aquella versión nuestra que decía que sí a los planes, que se apuntaba a cualquier aventura y que no necesitaba tenerlo todo controlado para disfrutar.
Ahora que termina septiembre, me apetece quedarme con esa idea. No esperar a enero para hacer propósitos ni seguir aplazando aquello que me hace ilusión. Tenemos octubre a la vuelta de la esquina y todavía muchas cosas por hacer, personas con las que compartirlas e historias que ni siquiera sabemos que nos están esperando.
Porque la vida también tiene algo de aquel balón que Alberto dejó pasar. A veces estamos tan convencidos de saber por dónde van a ir las cosas que ni siquiera intentamos movernos. Y, cuando queremos reaccionar, la oportunidad ya ha cruzado la línea. Y si Ibra tira y entra… GOL
Las cosas cambian cuando tú cambias. Y quizá el primer cambio sea dejar de mirar cómo pasa la vida y volver a vivirla con ilusión y ganas.
Por cierto, míster, el domingo te esperamos. Que no decaiga esa pasión y que, la próxima vez, al que le llegue la hora sea al Zamora.
¡Y a por otras albóndigas, Asier, que estaban cojonudas!
Aunque, hablando de hacer cosas diferentes, ¿quién me iba a decir a mí que acabaría aprendiendo a pinchar música y disfrutando como un crío?

 

Y quién me iba a decir que, a estas alturas, todavía me quedan tantas primeras veces por vivir, como a tí, que estás leyendo. ¡Que no se nos quiten las ganas!.

 

 

Sobre el autor

Diego Maquirriain

No soy gurú.
No vendo humo.
Solo pongo en palabras lo que vivo.

Si algo de esto te resuena, bienvenido.

Mi historia completa está arriba.

 

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