Ahora nos toca a nosotros

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Diego Maquirriain

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Ayer hice una foto casi sin pensar. El abuelo había estado conmigo viendo a Osasuna y, cuando terminó el partido, sus nietos vinieron a buscarlo para acompañarlo de vuelta a la resi. Una escena cualquiera de un sábado por la tarde que, cuando volví a mirar la fotografía con calma, me pareció que contaba muchas más cosas de las que cabían en una imagen.

Casualidad, me encontré con un estado de WhatsApp, de una gran persona, que decía que, cuando caminemos por la vida, procuremos hacerlo junto a los soñadores, los que confían, los que tienen coraje, los alegres, los que hacen planes, los que actúan y los que tienen la cabeza en las nubes pero los pies en la tierra.

Me encantó, porque seguramente pocas decisiones sean tan importantes como elegir bien a las personas con las que compartimos el camino. Esas con las que puedes perseguir un sueño o arreglar el mundo tomando una kabirra en el Patxi, las que te hacen reír, las que te empujan cuando dudas y las que consiguen que algunos días sean bastante mejores simplemente porque están cerca.

Pero al volver a mirar la foto de ayer pensé que a esa frase tan bonita quizá le faltaba algo.

Porque hay personas que estuvieron caminando a nuestro lado mucho antes de que nosotros pudiéramos elegir con quién hacerlo. Fueron quienes nos dieron la mano cuando apenas sabíamos andar, quienes nos llevaron de un sitio para otro, quienes esperaron, cuidaron, enseñaron y estuvieron tantas veces que terminamos creyendo que aquello sería para siempre.

Hasta que un día la vida, sin pedir permiso, cambia los papeles.

Ya no son ellos quienes adaptan su paso al nuestro. Somos nosotros quienes tenemos que aprender a caminar un poco más despacio.

Y quizá ahí haya una de esas lecciones que solo se entienden con los años. Devolver lo recibido no suele consistir en grandes gestos. Puede ser una tarde de fútbol, una conversación que ya has tenido veinte veces, un paseo sin ninguna prisa o simplemente empujar una silla de ruedas camino de vuelta a la resi.

Viendo ayer a los tres alejarse pensé que durante demasiados años vivimos preocupados por avanzar, por llegar, por no quedarnos atrás, hasta que la vida te enseña que hay momentos en los que lo verdaderamente importante no es llegar antes ni llegar más lejos, sino asegurarte de que quienes caminaron tantos años contigo puedan seguir haciéndolo.

Así que sí, caminemos junto a los soñadores, los valientes, los alegres y todos aquellos que consiguen encender algo dentro de nosotros.

Pero, de vez en cuando, miremos también a nuestro lado.

Quizá encontremos a alguien que un día caminó más despacio para no soltarnos la mano y que ahora necesita que seamos nosotros quienes reduzcamos el paso.

Y si tenemos la suerte de que todavía esté ahí, no tengamos ninguna prisa.

Ahora nos toca a nosotros.

Sobre el autor

Diego Maquirriain

No soy gurú.
No vendo humo.
Solo pongo en palabras lo que vivo.

Si algo de esto te resuena, bienvenido.

Mi historia completa está arriba.

 

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