¿Y por qué no?

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Diego Maquirriain

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Hay veces que tan solo estas palabras dicen más que un discurso entero.

Hace unos días, antes de que empezara el Mundial, a un jugador de la selección española le preguntaron si de verdad creía que España podía ser campeona. No respondió con estadísticas, ni con prudencia, ni con uno de esos discursos preparados que tanto escuchamos hoy en día. Simplemente sonrió y contestó:

«¿Y por qué no?»

Y, sinceramente, llevo varios días dándole vueltas a esa respuesta.

Porque, si lo pensamos bien, la mayoría de las cosas importantes que conseguimos en la vida empiezan exactamente ahí. En un momento en el que casi todo el mundo ve motivos para no intentarlo y alguien, casi sin hacer ruido, decide hacerse la pregunta contraria.

¿Y por qué no?

¿Por qué no montar ese negocio con el que llevas años soñando?

¿Por qué no volver a estudiar?

¿Por qué no llamar a esa persona?

¿Por qué no empezar otra vez?

¿Por qué no pensar que todavía queda mucho por vivir?

Yo siempre he dicho una frase que quienes me conocen me han escuchado cientos de veces.

Hay que tirar a puerta. Porque… ¿y si entra?

Y estos días me he dado cuenta de que, en el fondo, llevo toda la vida diciendo exactamente lo mismo.

Hay quien antes de disparar calcula todas las posibilidades de fallar.

Hay quien ni siquiera chuta porque ya ha decidido que el balón no va a entrar.

Y luego están los que, aun sabiendo que pueden equivocarse, golpean el balón con todas sus fuerzas porque entienden que la única derrota segura es no haberlo intentado.

España terminó levantando el Mundial.

Y no lo hizo por responder «¿y por qué no?». Lo hizo porque primero alguien fue capaz de creer que era posible.

Esa diferencia parece pequeña.

Pero cambia una vida.

Porque muchas veces el problema no es la falta de talento, ni de suerte, ni de oportunidades.

El problema es que nosotros mismos nos convencemos de que no podemos antes siquiera de empezar.

Nos llenamos de «es difícil», «ya es tarde», «eso no es para mí», «qué pensarán», «seguro que sale mal»… y sin darnos cuenta vamos renunciando a cosas que quizá habrían cambiado nuestra vida.

No sé si conseguirás todo lo que sueñas.

Nadie puede prometer eso.

Lo que sí sé es que jamás conseguirás aquello que nunca te atreviste a intentar.

Así que la próxima vez que tengas un proyecto en la cabeza, un sueño aparcado, una conversación pendiente o una decisión que te dé miedo, intenta hacer algo diferente.

En lugar de buscar una razón para renunciar…

Hazte una sola pregunta.

¿Y por qué no?

Sobre el autor

Diego Maquirriain

No soy gurú.
No vendo humo.
Solo pongo en palabras lo que vivo.

Si algo de esto te resuena, bienvenido.

Mi historia completa está arriba.

 

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