La Importancia de Transmitir: La Energía Que Lo Cambia Todo

Transmitir es contagiar energía y motivar. En cada interacción, sumamos o restamos. Lo que das, vuelve. 😊
Picture of Diego Maquirriain

Diego Maquirriain

Inspira, lidera y transforma con cada acción. 🚀 more

Tabla de contenido

Si lo piensas bien, todos transmitimos algo, aunque no nos demos cuenta. No hace falta hablar mucho, ni hacer grandes cosas. A veces basta con estar, con una mirada, con una forma de escuchar o con ese pequeño gesto que parece insignificante pero que, sin saber muy bien por qué, se queda en el otro.

Yo antes no le daba tantas vueltas a esto. Iba más a lo mío, al día a día, a hacer, a cumplir. A sacar las cosas adelante, en el trabajo, con la gente, con los de siempre. Pero hay momentos, conversaciones, personas, que te hacen parar un segundo y pensar. Y eso me pasó hace poco. Me dijeron algo sencillo, pero de esas cosas que no se olvidan: que lo importante no es solo lo que haces, sino lo que transmites mientras lo haces.

Y ahí me quedé.

Porque al final puedes hacer muchas cosas bien, puedes estar en muchos sitios, puedes incluso parecer que todo encaja… pero si no transmites nada, si no dejas algo en los demás, todo eso se queda un poco vacío. Y al revés también pasa. Hay gente que no necesita destacar, ni hacerse notar, ni demostrar nada, y sin embargo deja huella. Y no sabes muy bien por qué, pero la deja.

Con el tiempo te das cuenta de que no va de ser el mejor, ni el más listo, ni el que más sabe. Va de cómo haces sentir a los demás cuando están contigo. De si sumas o restas. De si aportas calma, confianza, cercanía… o todo lo contrario.

Yo no siempre estoy acertado, ni mucho menos. Me equivoco como todos. Hay días mejores y días en los que no estás fino. Pero hay algo que sí intento, y cada vez lo tengo más claro: que la gente que está cerca de mí esté mejor cuando está conmigo que cuando no lo está. Sin grandes discursos, sin postureo, sin hacer ruido. Simplemente estar.

Porque transmitir no es dar lecciones. No es soltar frases bonitas ni parecer algo que no eres. Es algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más difícil. Es ser coherente, es mirar a la cara, es escuchar de verdad, es estar cuando toca sin esperar nada a cambio.

En el fondo, todo va de eso. En el trabajo, donde muchas veces vamos con prisa y con mil cosas en la cabeza. En casa, donde a veces damos por hecho demasiado. Con los amigos, donde un rato de verdad vale más que cualquier plan. No tanto de lo que haces, sino de lo que dejas.

Porque puedes cerrar una operación, hacer bien tu trabajo, cumplir objetivos… pero lo que realmente se queda es cómo hiciste sentir a la persona que tenías delante. Si confió, si estuvo a gusto, si se sintió escuchada. Eso no sale en ningún informe, pero es lo que marca la diferencia.

A veces no hace falta hacer nada especial. Un gesto a tiempo, una palabra cuando alguien la necesita, una forma de estar sin invadir… puede cambiarle el día a alguien. Y eso, aunque no se vea, vale muchísimo más de lo que parece.

No sé si esto va de energía, de actitud o simplemente de forma de ser. Pero sí sé una cosa que cada vez tengo más clara: hay personas con las que te apetece quedarte un rato más, y otras de las que te quieres ir antes de tiempo. Y eso no es casualidad.

Eso se nota.
Eso se siente.
Eso… se transmite.

Y al final, como dice Víctor Küppers, lo importante es que cuando no estés… se note.
Porque no somos lo que decimos…
somos lo que dejamos en los demás.


Este ya es de los que dejan huella.

Sobre el autor

Diego Maquirriain

No soy gurú.
No vendo humo.
Solo pongo en palabras lo que vivo.

Si algo de esto te resuena, bienvenido.

Mi historia completa está arriba.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *