Hay equipos que terminan una temporada hablando de ascensos.
Otros de fichajes.
Otros de estadísticas, goles o sistemas tácticos.
Nosotros este año hemos terminado hablando de huevos fritos, camparis, rellenos, pancetas, canciones nolmales, futbolines a menos cuarto, un ajoarriero sospechoso y dos jugadores que ya forman parte de la historia grande del Boscos por fallar exactamente lo imposible.
Y sinceramente…
creo que eso dice muchísimo de quiénes somos.
Porque ahora sí.
Temporada terminada, por mi parte creo que la 33, creo recordal…..
Y después de lo vivido hoy en el partido familiar, viendo el campo lleno de hijos, padres, amigos, veteranos, nuevas incorporaciones y gente que seguramente hace años vino “solo a probar” y hoy ya no sabría vivir un domingo sin esto… creo que ya podemos decir una cosa oficialmente: el Lacturale Boscos hace tiempo que dejó de ser solo un equipo de fútbol, y éste va a dar más juego, me quita presión, ja ja.

Aunque la clasificación diga otra cosa (mejor que la del año pasado):
25 puntos.
6 victorias (estuve en todas, para mis estadisticas…).
7 empates.
11 derrotas.
35 goles a favor (había que tirar porque si entra..)
59 en contra (Alberto tuvo una mala mañana, cayeron 9 en uno, aunque nuestro Mazin es el mejor).
José Mari reclamando el gol average al Brontzeko como si estuviéramos entrando en Champions (Todavía se tiene que reunir el Comité de..)
Y eliminación en Copa a la primera, manteniendo intacta nuestra tradición de llegar frescos al almuerzo (no se fiaban de mi para los penaltis), le dejamos a Irisarri que fuera el mejor. En San Fermín ya veremos..
Pero la realidad es otra.
Porque esta temporada no se ha jugado solo en el campo.
La verdadera liga se ha jugado en La Bodega.
Y ahí sí que hemos sido campeones del mundo.
22 almuerzos oficiales (con sus huevos, patatas, txistorras, marico..)
Veintidós.
Una auténtica barbaridad.
Haciendo cuentas rápidas, solamente tres partidos escaparon al ritual sagrado de acabar sentados alrededor de una mesa:
Trontxo, Beriain, a las 10:30.
Ingered, Salesianos, a las 10:00.
Y Mundo Juegos, Salesianos con Zamora, a las 10:00.
El resto…
cumplimiento absoluto.
Hay matrimonios que se ven menos.
Y ahí han estado siempre ellos.
Asier.
Diana.
Ana (con cinco basta, no?).
Javi (Deseamos pronta recuperación, esa tensión para abajo).
Aguantándonos domingo tras domingo.

Que tiene muchísimo mérito.
Porque nosotros no entramos a almorzal.
Nosotros ocupamos el local.
Analizamos jugadas absurdas como si retransmitiéramos una final del Mundial, discutimos goles que nadie vio bien, hablamos todos a la vez y convertimos cualquier almuerzo en una mezcla entre tertulia futbolística, reunión familiar y terapia colectiva.
Pero hace tiempo que ya no somos clientes.
Somos casa.
Y eso se nota.
En cómo nos reciben.
En cómo nos vacilan.
En que ya saben quién va a pedir Campari antes incluso de sentarse.

En las miradas de “otra vez estos”.
Y sobre todo en un detalle importantísimo: cuando aparecía pacharán encima de la mesa en Copa… automáticamente sentíamos que estábamos jugando Champions.
Porque el Boscos tiene estas cosas.
No sabemos defender córners, sólo sabemos tirarlos Nicogol y yo.
Y este año ha sido maravilloso (el siguiente será mejor).
La comida de Juanma, nuestro patrocinador de Lacturale, terminando con varios integrantes del equipo cantando “Cucurrucucú paloma” con un sentimiento difícil de explicar y todavía más difícil de justificar.

Las famosas alubias del Anaita, que probablemente deberían tener capítulo propio dentro de la historia gastronómica del Boscos.
El KKK7.
Los llaveros.
Las conversaciones eternas.
Las llegadas a menos cuarto. Iñigo seguro que estaba.
Y ese momento en el que uno se da cuenta de que ya no viene aquí solo a jugar.
Viene a encontrarse.
Porque luego está Luis.
Y Luis no puede retirarse nunca.
Porque todos los equipos tienen pasadores.., no del Hierro.
Pero no todos tienen leyendas.
La jugada ya forma parte oficialmente de la historia del Boscos.
Balón perfecto, no recuerdo si lo puse.
Venía a botes.
Solo había que empujarla.
Y acabó aterrizando probablemente entre Berriozar y San Cristobal.
Silencio absoluto.
Dos segundos o txes.
Y de repente empezó a sonar:
“Por la mañana café…
por la tarde ron…”
Y entonces, como si estuviéramos retransmitiendo la final del Mundial desde Buenos Aires:
«Si te viene a botes y remata»..
“¡¡¡¡Luiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiissssssssss!!!!”

La semana siguiente Raúl, contra el Anaita, falló otra igual.
Misma jugada.
Misma tragedia.
Misma canción.
Y ahí ya entendimos todos que aquello se quedaba para siempre.
Porque el fútbol bosquiniano, por llamarlo de alguna manera ya, tiene una magia que no tendrá nunca el fútbol profesional: los fallos se convierten en himnos.
Y las risas duran más que los resultados.
También ha sido el año de los nuevos.
Ibra.
Héctor.
Y especialmente Ibra, Ibra.
Que ha dado absolutamente todo.
En el campo, en la ducha no.
Pero todavía más importante: a menos cuarto en el futbolín.
Gran jugador.
Mejor persona.
Y ojo el año que viene, porque se va a salir, esperemos que no del futbolín.
Muchísimo.

Y luego están los pequeños detalles que realmente explican lo que somos.
Arán viviendo cada partido más que muchos jugadores.
Los niños, bueno, con bigote ya, entrando hoy al campo con una ilusión que valía más que cualquier clasificación.
La mezcla perfecta entre generaciones.
Los padres mirando a los hijos.
Los hijos mirando a los padres.
Y nosotros dándonos cuenta, casi sin querer, de que el tiempo ha pasado muchísimo más rápido de lo que creíamos (los perdíamos en La Estafeta, tiempos aquellos).
Porque hoy no parecía un partido familiar.
Parecía una fotografía de la vida.

Había momentos en los que costaba distinguir quién se lo estaba pasando mejor.
Si los pequeños (eso, con bigote y ya de andal).
O nosotros.
Y quizá ahí esté la clave de todo esto.
Que mientras pensábamos que solo jugábamos pachangas los domingos a las 9:00… en realidad estamos construyendo recuerdos para siempre.
Y luego han llegado los premios oficiales de la temporada (bueno Makinianos).
Sí.
Oficiales (que no…., o a saber..)
Porque en el Boscos entendemos perfectamente cuáles son las categorías verdaderamente importantes.
El premio “Y si entra…” 25-26 ha sido compartido entre Luis y Raúl.
Justicia poética.

Dos hombres unidos ya para siempre por dos ocasiones clarísimas y una canción que les perseguirá toda la vida (a ver si se olvida el pu.. penalti..)
El “A menos cuarto” 25-26 ha sido para Garralda (no os digo la cantidad de nominados que había).
Aunque fiel al espíritu del premio… no apareció para recogerlo y tuvo que salir Nico (que se lo puede quedar también como premiado) como representante improvisado en una escena absolutamente LactuBoscos.

El “No es nolmal” 25-26 fue para Alkate.
Y sinceramente, viendo las risas y la ovación, quedó bastante claro que el jurado lo tenía decidido desde Navidad, se llevó la palma, es que no es nolmal.

El “Y si te quieres diveltil” KKK7 25-26 fue para La Bodega.
Probablemente fue el aplauso más bonito del día.
Porque hay bares donde se almuerza.
Y luego están los sitios donde pasan cosas.

Y finalmente llegó uno de los momentos más especiales de la mañana.
El premio “Esta mañana me he levantado con…” para José Mari.
Nuestro míster.
Nuestro organizador.
Nuestro sufridor oficial.
El hombre de los carteles.
De las convocatorias.
De los mensajes imposibles.
De pelear gol averages en mayo.
Y sobre todo el hombre que ha conseguido algo dificilísimo: que este grupo siga teniendo ganas de verse cada domingo.

Y además todo pasó un 31 de mayo.
Que casualmente también era el cumpleaños del míster.
O eso pensaba casi todo el mundo.
Porque hubo alguno más por ahí que también tenía el día marcado en rojo… aunque eso ya quedará para los que saben leer entre líneas.
El caso es que entre abrazos, canciones, niños con bigote corriendo por el campo y gente feliz alrededor de una mesa, hubo momentos en los que parecía más una celebración de la vida que un final de temporada.
Y sinceramente… igual cualquier excusa habría sido buena para terminar celebrándolo también en el Kabiya o Bakara..
Porque quizá el Lacturale Boscos nunca gane una liga (Copa está claro que no).
Pero viendo la foto de familia de hoy, las risas, los abrazos, las miradas y todo lo que hemos construido casi sin darnos cuenta… creo que hemos ganado algo muchísimo más difícil.
Hemos conseguido que los domingos formen parte de nuestra vida.
Y eso no aparece en ninguna clasificación.
Pero vale una barbaridad.
Muchísimo más de lo que creemos.
Boscos Tximitxurri Trakatrá (Trakata..AKT). Recuerdos a Joaquín y Agus, va por vosotros donde estéis, seguro que disfrutando de nosotros.



